La agencia activa el servicio
Nos pasa el inmueble
Fotos, plano y datos básicos. Sin procesos internos largos.
Renoa muestra al futuro propietario el potencial real del inmueble mediante una estimación técnica y económica comprensible. El comprador entiende la inversión antes de decidir, la operación avanza con más seguridad y tu agencia queda fuera del presupuesto y de la ejecución.
No es una objeción de precio del inmueble. Es una objeción sobre un número que nadie le puede dar en el momento en que lo necesita.
La duda sobre la reforma es una objeción de venta. Y ahora mismo no hay con qué responderla en el momento.
Un documento pensado para decidir, no para impresionar. En lenguaje comprensible, con los límites de la estimación a la vista.
La estimación llega a tiempo para que no se enfríe la operación. El número definitivo llega después, cuando ya hay interés real y merece la pena mover a un técnico.
Con la información del inmueble —fotos, plano, características— preparamos la estimación en un plazo corto, sin necesidad de coordinar visitas ni agendas. Es lo que el agente puede poner delante del comprador mientras el interés sigue caliente.
Si el comprador avanza, vamos al inmueble, revisamos el estado real y cerramos alcance y presupuesto por partidas. Esta parte solo se activa con interés confirmado, así que también funciona como filtro: quien pide visita va en serio.
Sabemos cuál es la objeción real: si la reforma sale mal, el cliente también mira a quien se la recomendó. Por eso el modelo está construido para que tu agencia quede fuera de la ejecución.
La agencia no aparece en el presupuesto ni en el contrato de obra. La relación contractual de la reforma es entre el cliente y Renoa, con el profesional asignado.
No presentas «a tu reformista de confianza». Presentas un servicio independiente que ayuda al comprador a entender la inversión. La selección del profesional la hacemos nosotros.
Renoa asume la comunicación técnica con el comprador, el seguimiento de la obra y la gestión de cualquier incidencia. Tu equipo no hace de intermediario ni recibe llamadas de obra.
El cliente sigue siendo tuyo. Nosotros resolvemos la reforma y te mantenemos informado de cómo va, para que no te enteres de un problema por el cliente.
La agencia activa el servicio
Fotos, plano y datos básicos. Sin procesos internos largos.
Renoa analiza
Escenarios de inversión, alcance, plazo, supuestos y exclusiones.
El comprador entiende
Puede valorar compra y reforma con una referencia clara delante.
Si existe interés real
Visitamos el inmueble y comprobamos estado, alcance y condicionantes.
Decisión final
El cliente recibe el desglose definitivo y decide libremente.
La línea de tiempo resume el recorrido. Debajo puedes detenerte en cada fase y leer el detalle completo.
Fotos, plano si lo hay y datos básicos. Sin formularios largos ni proceso interno para tu equipo.
Escenarios de inversión, categorías de obra, plazo aproximado, supuestos y exclusiones.
Como material de apoyo a la venta, para responder la objeción de la reforma con un documento delante.
Visitamos el inmueble con el comprador interesado y revisamos alcance, estado real y condicionantes.
Alcance y presupuesto por partidas. El cliente decide libremente si reforma con Renoa o no.
La pregunta sobre el coste de la reforma deja de ser un punto muerto en la visita.
Un motivo concreto y útil para volver a contactar al comprador con algo de valor en la mano.
Los que necesitan obra dejan de ser los que se quedan meses en cartera sin ofertas.
Ofreces un servicio adicional sin contratar técnicos ni asumir la gestión de reformas.
Elige una propiedad de tu cartera que necesite reforma. Preparamos la estimación, tu equipo la prueba con compradores reales, y revisamos juntos si le ha servido. Sin exclusividad, sin coste de entrada y sin compromiso de continuidad.
Renoa está adaptando su servicio al canal inmobiliario y trabajando con un grupo reducido de agencias en Barcelona. El proceso con el comprador —estimación, validación técnica, presupuesto y coordinación de obra— ya está estructurado. Preferimos decirlo así, en vez de aparentar un volumen que todavía no tenemos.